sábado, 23 de enero de 2010

MUJER.-

Mujer que piensa, ¿En qué piensa?
Mujer que siente, ¿De veras siente?
Mujer dueña de si
y del hombre que la sueña,
con su alma en misterio rodeada,
robada del tiempo
al momento de querer.

Mujer, sinónimo de sueño,
de secreto y hermetismo,
de esperanza para el hombre
que le teme insensible, impasible
en su marcha por la vereda
al camino de la sombra estrellada,
gris a cuestas,
siempre vagando por respuestas,
buscando la luz salvadora de su mundo.

Mujer y su cabello,
veleta del viento,
cascada de lazos
de sus pasos vigilante,
cabalgante de sentidos
en la noche de verano
elevando sus manos,
implorando historias
de refugio en su memoria.

Mujer y sus ojos,
ventanas de misterio,
la llave del cerrojo,
el anclaje del deseo
de quien lejos se siente a su lado,
atrapado en su mirada oscura,
teniendo la vida si los mira,
comprendiendo la muerte en su partida.

Mujer y su boca
que sofoca con sus besos,
el templo del deseo
de la pregunta sin respuesta
que el hombre busca, mendiga,
pintándola, escribiéndola, deseándola,
amándola sin llegar y temer llegar
al final de la verdad.

Mujer y sus dos vidas, la de ella y la de él
que la confunde en cada estrella.
En cada centella de negrura se funde
fugaz, eterno motivo para seguir vivo,
para seguir pintándola, escribiéndola, deseándola
amándola aunque no llegue a comprender el mundo
aunque no lo llegue a entender.

Mujer, el principio y el final,
la creación y su destrucción,
la reivindicación y su destitución,
la tierra y el cielo, el calor y el hielo,
el remedio perfecto, ser sin defecto,
pura como oscura, deseada cura infinita
para la herida suplicia llamada existir
.

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